En la práctica profesional de la Arquitectura, la consultoría técnica es habitual. De ahí que una aplicación interesante de Twitter en las clases de Arquitectura es crear una cuenta para que los estudiantes consulten a especialistas de áreas afines, dada la dificultad de llevar esos especialistas al aula para asistirles en el diseño de proyectos. Otra aplicación es abrir una cuenta para responder las dudas derivadas del proyecto de diseño. La utilidad de este mecanismo en la enseñanza de la Arquitectura promete ser peculiar: En primer lugar, permite al profesor insistir en el uso del lenguaje técnico de la disciplina; en segundo lugar, demanda de los estudiantes recurrir al cuerpo teórico de la materia y manejar el nivel de lenguaje conceptual. Esto es verdaderamente difícil de lograr en las clases presenciales, cuando ellos tienen el lenguaje gráfico tan a la mano.
PULGARES es un espacio de interacción abierto a quienes se interesan por la integración de la tecnología en ambientes de aprendizaje. Lejos de aquellos torpes dedos, los nuevos PULGARES protagonizan las herramientas digitales del siglo XXI.
lunes, 28 de febrero de 2011
¿Twitter en las clases de arquitectura?
En la práctica profesional de la Arquitectura, la consultoría técnica es habitual. De ahí que una aplicación interesante de Twitter en las clases de Arquitectura es crear una cuenta para que los estudiantes consulten a especialistas de áreas afines, dada la dificultad de llevar esos especialistas al aula para asistirles en el diseño de proyectos. Otra aplicación es abrir una cuenta para responder las dudas derivadas del proyecto de diseño. La utilidad de este mecanismo en la enseñanza de la Arquitectura promete ser peculiar: En primer lugar, permite al profesor insistir en el uso del lenguaje técnico de la disciplina; en segundo lugar, demanda de los estudiantes recurrir al cuerpo teórico de la materia y manejar el nivel de lenguaje conceptual. Esto es verdaderamente difícil de lograr en las clases presenciales, cuando ellos tienen el lenguaje gráfico tan a la mano.
Twitter: generador de cultura
Sobre la base del seguimiento de cuentas, la herramienta potencia la conformación de grupos de usuarios con intereses compartidos. El concepto de meta común subyace en este modelo de asociación. L
a cohesión que esta mecánica imprime a las comunidades de práctica desarrolladas en Twitter es especialmente densa en las cuentas de instituciones acreditadas y personalidades.La negociación en las comunidades de Twitter es continua y no culmina con su establecimiento. El mecanismo de cuentas protegidas, la opción de no continuar siguiendo y la posibilidad de participar de manera activa o pasiva, son recursos que promueven una dinámica de dispersión y reagrupamiento de usuarios, con ritmos que varían según los valores propios de cada comunidad. Estas variaciones peculiares son reveladoras de la condición situada de dichas prácticas, condición ésta que ha sido capaz de imponerse a la dispersión geográfica de sus miembros y al carácter asincrónico de la comunicación.
En un lapso relativamente corto, Twitter ha construido un marco de conocimiento particular. Por su carácter escueto, ha influido en la sintaxis de los mensajes y ha promovido la incorporación de innúmeras aplicaciones de terceros. En resúmen, la brevedad del twit ha logrado, con su sensación de proximidad e inmediatez, constituirse en un producto cultural que particulariza la interacción humana mediada por tecnología digital.
domingo, 6 de febrero de 2011
La educación móvil de hoy
La educación escolar siempre implicó movilidad. Mi abuelo recorría cinco kilómetros cada tarde, a lomo de burro, para llegar a su escuela primaria. Mi padre se mudó a una ciudad vecina para cursar la educación secundaria, y luego a la ciudad capital para asistir a la única universidad del país. Cuando yo me gradué de arquitecto, había que viajar al extranjero para hacer estudios de maestría. Mis hijas asisten a clases presenciales en la universidad al tiempo que siguen cursos en línea. Supongo que mis nietos se “conectarán para aprender” en lugar de “asistir a estudiar”.
Hoy, la educación móvil recurre al uso de tecnologías computacionales inalámbricas para impulsar y mejorar los procesos de aprendizaje. Computadoras portátiles, agendas personales digitales, teléfonos celulares inteligentes, ipods, ipads y sistemas de posición geo-referenciada constituyen potenciales herramientas de aprendizaje. Pero, ¿han tenido aceptación estas novedades en los entornos educativos? Me parece que los estudiantes las han recibido con entusiasmo, pues ya formaban parte de su cultura; muchos profesores, con desconfianza, porque las perciben como amenazas a su autoridad; las instituciones, con escepticismo, dado que estos artilugios cuestionan tanto el contexto como la práctica educativa.
Los docentes necesitamos empoderarnos sin dilación de estas tecnologías para convertirlas en aliadas y aprovechar sus muchos atributos positivos. Ellas facilitan la comunicación con y entre los alumnos, permiten el acceso a materiales, conferencias, bases de datos, juegos educativos, cursos en línea y, en general, potencian la posibilidad de una educación ubicua y asincrónica y bri
ndan experiencias de aprendizaje individualizadas y significativas. Para aumentar su provecho, en un sentido curricular, es necesario que la gerencia de las instituciones educativas se sensibilice a favor de estas tecnologías, que los profesores nos adiestremos en su uso y que los estudiantes sean integrados al diseño de guías que orienten su utilización. También conviene reconocer y asimilar los modos de interacción propios de estas tecnologías, tales como la retroalimentación inmediata y la estructuración por niveles de competencia.
Opino que las estrategias de implementación en actividades escolares deberían resultar de la experimentación de cada docente en su práctica particular, promoviendo el uso integrado de varias tecnologías. Estas estrategias se podrían diseñar desde el paradigma psicológico sociocultural, tomando en cuenta la tendencia a auto-organizarse de manera espontánea del fenómeno social del uso masivo de celulares. Creo que, en conjunto, el uso de estas tecnologías emergentes promovería habilidades contextualizadas en los entornos socio culturales de los alumnos, incorporando al ámbito educativo la información y el conocimiento que los alumnos derivan de sus vivencias extracurriculares.
Este fenómeno podría estudiarse desde perspectivas tan diversas como su nivel de aceptación, su valor motivacional, su eficacia como herramienta para acceder a información o para catalizar el aprendizaje colaborativo, o su aporte en contenidos no textuales (sonido, imagen y video). Las unidades de análisis para esos estudios son igualmente ricas en variedad, siendo relevantes las que se refieren a los usos: buscar (información, programas), socializar (comunicarse, coordinar, encontrarse), intercambiar (comprar y vender, compartir información y tecnología), crear (contenidos textuales y gráficos, colecciones, registros), o procesar (evaluar, analizar, programar).
Por su valor motivacional y su arraigo cultural entre los jóvenes, estas tecnologías emergentes de la comunicación están siendo incorporadas progresivamente al aprendizaje sistemático. El desarrollo de nuevas alternativas de interacción, el diseño de materiales didácticos y actividades de aprendizaje específicas y el logro de acuerdos estratégicos entre los productores de tecnología y las instituciones educativas, consolidan la educación móvil como una realidad característica del principio de siglo.
Mi abuelo decía que los jóvenes no debían disponer de dinero, pues eso los desviaba de sus estudios. Mi padre, en cambio, creía que la mayor distracción para los jóvenes consistía en tener su propio automóvil. Yo, desde mi posición de docente, pensaba que los teléfonos celulares eran mis adversarios en el salón de clases. Creo que al fin todos nos equivocamos, pues el dinero, el automóvil y el celular son apenas recursos, y es su uso a favor o en contra de las metas educativas lo que realmente hace la diferencia.
¡Bienvenidos!

Hola, amigos. Mi nombre es Leopoldo Ortiz Castillo, soy arquitecto de profesión, escultor de vocación y profesor de oficio. Laboro en la Escuela de Arquitectura de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, en la República Dominicana. Mis clases son presenciales y suelen alcanzar hasta 60 estudiantes. De ahí que las nuevas tecnologías sean de especial interés para nosotros.
En la imagen, retroalimento una tarea de diseño arquitectónico usando un lápiz mecánico. Cuando mi padre estudió arquitectura, en los años cincuenta, este tipo de lápices ya existía pero su uso estaba prohibido en las aulas. La razón, los profesores usaban lápices de madera.
Aprecio sinceramente sus lecturas y agradeceré sobremanera sus comentarios.